Las casillas de los guardavidas de las playas más desiertas del sur aún no se terminan

Los puestos de guardavidas ubicados en el Faro Querandí y la playa Naturista camino a la Reserva Natural están levantados pero aún resta la colocación de techos y vidrios de aberturas. Hasta hace una semana atrás, los 4 trabajadores de playa no contaban con las estructuras necesarias para desarrollar su labor resguardados. El empujón lo dieron turistas de la playa nudista que compraron las maderas para el armado de la base de una de las casillas y en consecuencia el municipio activó también la que guarece a la dupla de guardavidas que cuidan la playa del Faro Querandí. «Ya con ansias de terminarlo», dijo Santiago a este medio. Mientras que Rodrigo expresó: «Debería de estar hecha desde el primero de enero». Ambos confían que pronto estarán listas.

A diez días del fin de febrero los guardavidas de las playas más desiertas y desoladas del sur del distrito están a punto de concretar la posibilidad de tener el techo y las 4 paredes que los resguardan y le dan el espacio necesario para poder cumplir con su tarea de salvar vidas.

Las casillas de la Playa naturista Querandí y del Faro Querandí fueron destruídas por tormentas sucedidas en febrero del año pasado y no quedó rastros de ellas.

Sin embargo, las duplas de guardavidas iniciaron la temporada como todos los veranos, pero está vez solo pudieron protegerse del sol y la lluvia con sombrillas y al mismo nivel que los turistas.

Finalmente, hace poco más de una semana los turistas que veranean asiduamente en la Playa nudista se pusieron la necesidad al hombro y donaron las maderas para la estructura base del refugio de la playa nudista ubicada a 5 kilómetros de Mar Azul en dirección al Faro.

A los guardavidas del Faro, último puesto de la zona que limita con Mar Chiquita, también comenzaron a llegarles los materiales para el armado a mediados de febrero.

Por la 3 visitó ambas playas y puso comprobar que ya están levantados los dos refugios pero que aún no cuentan con los techos ni los vidrios.

Santiago, quien junto a Maxi, son los guardavidas de la playa naturista, expresaron sobre la ayuda de los turistas y la demora en la llegada de la casilla: «Ya formamos parte de la comunidad estamos acá en la playa, compartimos toda la jornada laboral, si los chicos invirtieron en la casilla, nos ayudaron a comprar básicamente pusieron la totalidad, asique muy contentos, y pudimos armar también la casilla».

Ante la consulta sobre cómo fue trabajar casi todo lo que viene siendo el verano sin el resguardo, respondió: «Y fue mas complicado que en una casilla convencional que tiene las 4 paredes y el techo, también más que nada por la altura, ya que al estar elevado podemos ver más para los costados, pero bueno se llevó, justo nos tocó un enero bastante lindo, y bueno un febrero unos días un poco raros, fríos, con viento, asi que bueno damos gracias que tenemos la casilla. Le falta terminar, le falta el techo, les falta las aberturas laterales, pero ya están trabajando en eso, tenemos los vidrios ya por colocar asi que bueno ya con ansias de terminarlo».

Por su lado, Rodrigo, quien junto a Juan vigilan la última playa del sur, están en la misma situación. Ante la consulta de este medio, el hombre de rastas, aseguró: «Hoy mismo seguimos trabajando, deberían de estar hechas las casillas el primero de enero? por supuesto que deberían de estar hechas, asumo que fue un invierno con pocos alcances aserraderos cerrados, el operativo de seguridad en playa solo con una persona que custodiaba el sector de playa, no hubo movimiento para gestionar cosas, se liberó tarde, y si las maderas las recibimos ahora hace poco, pero bueno, las recibimos y las colocamos, es lo que tenemos».

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