Las salidas accesibles a la playa no son más que un camino que ya está roto y semi enterrado

El municipio tardó más de un año y medio para colocar lo que deberían ser rampas para que personas con movilidad reducida y discapacitada ingresen a la playa sin problemas. Recibió 1.900.000 pesos de Provincia para la obra de diez accesos y sólo hizo dos. Los colocó casi a fines de enero y está clarísimo que no cumplen la función sobre la que tanto alardeó el secretario de Planeamiento, Gerardo Galli, en reuniones vecinales.

Las imágenes dicen todo. El acceso a la playa puesto por el municipio en la calle 38, idéntico a uno colocado en la salida de la calle 33, tiene un mes de uso y ya está desarmado, roto y enterrado por partes.

Es importante recordar que esta obra tuvo una designación de 1.900.000 pesos correspondiente al Fondo de infraestructura municipal (FIM) y que se dilató mucho tiempo su ejecución, que inicialmente iba a ser de diez salidas accesibles a la playa en las tres localidades del sur, que terminaron siendo planificados tres y colocados dos en Mar Azul.

¿Donde está el resto de las maderas compradas para este trabajo? ¿En donde se usaron, si se usaron? Nunca el municipio respondió formalmente sobre el tema, lo que sigue dejando abierto el interrogante ¿a donde fueron a parar los materiales comprados y no usados?

El enigma continua mientras algunos turistas se quejan por no contar con salidas accesibles a la playa y a los vecinos no les cierran las cuentas.

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