Daños colaterales mortales del Enduro del verano

Dos muertes en un día enlutan el evento motorizado clásico de febrero en Villa Gesell. Ayer, un hombre de 35 años, habitante de Ituzaingó y con gran experiencia en el manejo y carreras informales de cuatriciclos, fue la primera víctima fuera del circuito. La segunda se trata de una adolescente oriunda de Campana que hoy cumplía 18 años. Imprudencia, inconsciencia y descontrol en ruedas del cuatriciclo más feroz: el Yamaha Banshee. Dos vidas truncadas, disparan preguntas y reflexiones sobre la existencia de Le Touquet…

Cuando de cuatriciclos y velocidad se trata, no hay experiencia que evite un accidente. La adrenalina, el gusto por correr, los juegos furiosos a los que muchos amantes de los cuatriciclos de competición son practicamente adictos pueden terminar mal, como terminó ayer Mauro Freiria de 35 años cuando andaba arriba de su Banshee 350 por la zona de médanos del norte de la ciudad y volcó. Lo trasladaron en una camioneta hasta la playa y de ahí fue llevado al Hospital Municipal donde falleció a causa de las graves lesiones sufridas.

En su facebook se puede contemplar su pasión por las carreras en motos y cuatriciclos de competición, varios videos de corridas en diferentes playas eran comunes en su rutina. En uno de ellos él mismo comentó: “En esta casi me mato”. Lamentablemente, sus palabras se hicieron realidad tiempo después.

A los 35 años una persona sabe cuáles pueden ser las consecuencias de prácticas riesgosas arriba de un cuatriciclo de competición, pero a los 17 y sin experiencia, seguramente no tanto. Según información policial, Juana Buero llegó al circuito Le Touquet junto a amigos y los padres de uno de ellos. Ya de noche, en una de las parcelas donde los visitantes de la competición se quedan a acampar, la joven salio a andar en un cuatriciclo Yamaha Banshee y debido a la oscuridad no vio un alambre divisor de las parcela y se cortó el cuello. Cuando llegó al hospital, murió.

Juana hoy cumpliría 18 años. Qué más decir… Desconocimiento, quizás. Irresponsabilidad del entorno?

Las preguntas que se desprenden de dos terribles hechos como estos son…

¿Cuán importante y magnífico es un evento para correr semejantes riesgos y que esté latente la posibilidad de que mueran personas, en este caso no participantes de la carrera?

¿Prohibir la posibilidad de que en el predio queden durante la noche las personas y sus rodados, minimizaría accidentes donde el control es menor que en el horario de competición y diurno?

Si no se puede garantizar la seguridad de un evento de esta temática y multitudinario, ¿deberían repensarse los formatos y procedimientos?

¿Será hora de pensar y planear atractivos turísticos más relacionados al ambiente rico en naturaleza y belleza geográfica de Gesell, sin tener que atraer vehículos de este tipo, que en definitiva, no solo generan muertes aunque sean ocasionadas por imprudencias personales, sino que además irrumpen de manera negativa la rutina en la zona de playa y la ciudad?

Hay dos vidas que se acabaron en Villa Gesell y sus respectivas familias que quedan destruidas para siempre. No hay culpables absolutos, hay oportunidades para volantear.