Vecinos llevan cinco horas impidiendo que se coloque una antena

Desde las 8 de la mañana que comenzaron los avisos sobre la presencia del famoso camión que lleva la columna para la instalación en Acacias y Playa de Mar de las Pampas, bajo el sol y sin moverse, habitantes y propietarios no residentes de la zona se niegan a la colocación. Fuerte presencia policial y una cantidad de operarios mayor a las veces anteriores, demuestran que la orden de emplazamiento es firme. Pero el grupo que defiende el ambiente y rechaza las antenas en lugares poblados, tampoco afloja. La guardia vecinal continua y resiste con paciencia y en paz. El pedido de que el intendente, el secretario de planeamiento y concejales se presenten en el lugar, aún no ha dado resultados.

Los primeros en enterarse que el camión con la estructura y la antena estaba en el mismo pozo donde antes de ayer ya había habido intento de emplazamiento, se acercaron al lugar y a medida que la noticia corría más vecinos concurrieron al lugar y lo siguen haciendo dentro de sus posibilidades.

La sorpresa de que la calle Acacias estaba cortada por personal policial y de seguridad municipal fue grande, no solo para los vecinos de la protesta sino para los turistas que acceden por esa bajada a la playa.

Es febrero y horario pico de las actividades de todos los prestadores turísticos, comercios, guardavidas y vecinos en general. Sin embargo los habitantes y propietarios no residentes se las arreglan para mantener la guardia bordeando el agujero donde los operarios tienen la orden de clavar el poste de hierro y la antena en cuestión.

Los operarios de la empresa contratista, acompañados esta vez por un trabajador de la empresa Telecom, se pusieron bajo la sombra para esperar directivas después de informar sobre la situación. La policía, unos cinco o siete hombres de acuerdo a diferentes momentos, también se apostaron cerca de los vecinos y los trabajadores.

La comisario Mendoza, ante el pedido de los vecinos sobre la necesidad de conocer la documentación pertinente para dicha colocación, les presentó una nota de autorización municipal firmada por el arquitecto Gerardo Galli. Una vecina la leyó en voz alta y al comprender que la nota no adjuntaba ningún tipo de documentación respaldatoria para la ejecución que el escrito da por correcta, se la devolvió y expresó: “Esta nota tiene el mismo valor que un papel higiénico”.

Pablo Dominguez, reconocido vecino protector de la naturaleza que ha participado en varias causas en defensa del medio ambiente, fue contundente: “No manden a la policía, que venga el intendente y Galli a sacarnos”. Muchos se quejan por la cantidad de efectivos presentes, cuando se trata de una movilización pacífica y familiar, sobre todo porque la policía para estar custodiando el lugar debería estar haciendo su labor contra el delito. “Los chorros están todos contentos, está toda la policía acá, roben tranquilos”, protestó Dominguez.

Los turistas que pasan por el lugar se ponen a conversar con algunos de los vecinos para interiorizarse sobre la situación. Así las cosas. el escenario está quieto y nadie se mueve demasiado, todos tienen un objetivo por cumplir.