Lo que dejó la feria de perros en Gesell: denuncias, agresiones y compromiso de regulación

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La clásica exposición canina “Kennel Club” organizada por Carlos Schwarz, que se realizó durante el fin de semana en el local del ex Shopping Alas fue motivo de una movilización por medio de vecinas proteccionistas que criticaron el trato dado a muchos de los perros por parte de sus dueños y corroboraron la falta de control en los procedimientos de esta exposición. La presencia de estas mujeres ocasionó malestar en coordinadores y participantes, que las agredieron, echaron del lugar y hasta cerraron el acceso al público en el mediodía de ayer en medio de disturbios. Daniel Piñero, Director de Coordinación municipal se acercó al predio y prometió trabajar en una reglamentación para este evento.

Durante las jornadas que duró la exposición de perros varios vecinos amantes de los animales se encargaron de ir personalmente a la feria para ver a los canes, ya que en las redes sociales gente cercana a la zona del ex Shopping Alas, alertaba sobre el llanto aunado de los perros durante la noche.

Es que los animales en los horarios nocturnos quedan adentro de sus jaulas transportadoras esperando el comienzo del día y la llegada de sus dueños y las prácticas que deben realizar para lucir bellos, correctos, y así, ganar.

El llanto desconsolado por un lado, más el encierro en jaulas, algunas casi del mismo tamaño del perro, preocuparon a los proteccionistas geselinos que decidieron no quedarse leyendo denuncias por internet e ir a reclamar por el maltrato animal que consideran que muchos perros sufren durante la exposición.

Ayer al mediodía, un grupo se acercó al local de la Avenida 3 entre 103 y 104 y al ingresar a la feria y comenzar a grabar imágenes y sacar fotos de la situación de los animales, comenzó a haber enfrentamientos por parte de los participantes hacia estos visitantes.

Una vecina apodada Sol se acercó a acariciar a un perro que estaba en su jaula y fue increpada por una mujer participante de la feria que tenía el número 09 en un brazalete. que le dijo: “Rajá de acá porque te cago a trompadas”. Ante esta agresión verbal, las proteccionistas acudieron a la policía que estaba en la entrada del predio, lo que generó que los organizadores las echaran del lugar, cerraran las puertas y empapelaran las ventanas para que no se pudiese ver ni siquiera desde afuera, además de colocar un carte con la leyenda “Se reserva el derecho de admisión y permanencia”.

La actitud de algunos de los participantes y organizadores, al comienzo, fue de burla hacia los vecinos y Sol hasta fue acusada de querer robar un perro, aunque después de un par de horas algunos de ellos terminaron hablando con las proteccionistas en el acceso trasero del predio.

El organizador, el Sr. Carlos Schwarz, ante la consulta de este medio para saber su postura sobre lo acontecido, expresó: “Hoy no puedo hablar, lo haré mañana”. Una de las vecinas, ante la desesperación por la forma en que fueron echadas del lugar y la forma de actuar de los feriantes, se comunicó con el Director de Coordinación del municipio, Daniel Piñero, quién amablemente se acercó al local para interiorizarse de la situación.

Piñero confirmó lo que las proteccionistas temían y es que la feria no está regulada ni tiene habilitación del municipio. Habló de “usos y costumbres que hay que comenzar a normalizar” y se comprometió a trabajar en conjunto con los organizadores y las proteccionistas para regular el evento y con ello los procedimientos adecuados para que la actividad se realice en óptimas condiciones para la seguridad y buen trato de los perros.

Hasta los mismos participantes, los que se acercaron a hablar con quienes reclamaron, aceptaron que no estaban de acuerdo con algunas prácticas y procedimientos de la feria.

Finalmente dos de las vecinas, la agredida y otra, se acercaron a la Comisaría Primera para realizar las denuncias por la amenaza.

“Están hacinados, encerrados, los tienen atados largo rato arriba de mesas con cadenitas muy cortas para mantenerlos quietos y poder peinarlos”, protestaba una de las movilizadas.

El humorista gráfico Martín Favelis, escribió en facebook: “Hoy escuché a unos perros enjaulados gritar con aullidos desgarradores durante horas, sin poder hacer nada para protegerlos de sus orgullosos “dueños”, gente que les compra productos de belleza para las exposiciones y luego los trata como seres sin vida”. Personas cercanas al ex funcionario municipal aseguraron que además de este descargo llamó a la policía en horas de la noche para alertar.

Esta situación, que a muchos les preocupa poco y nada, pero que otros no pueden concebir es el puntapié de un cambio cultural que Villa Gesell pide a gritos. La falta de control en este tipo de eventos y algunos formatos de entretenimiento habla de una sociedad donde todo es válido. En que las malas y viejas costumbres, el actuar al margen de normas y valores y la conducta de la prepotencia son aceptadas sin chistar.

Sin embargo, en cuestiones de protección animal, algo está cambiando. El camino que se abre tiene que ser acompañado tanto por el Estado como por la Justicia, la Seguridad y los legisladores.

Las proteccionistas, además de protestar y poner en evidencia la situación de “los que no tienen voz”, como llaman a las mascotas, se dedicaron a concientizar a los turistas y vecinos que paseaban por la Av. 3 y la galería donde se desarrolló la feria de canes.