Se salvaron raspando

Natalia y Santiago llegaron a Mar Azul el fin de semana para descansar. Alquilaron una cabaña en la calle 41 entre Viña del mar y Copacabana rodeada de pinos. Apenas iniciada la madrugada del domingo un cortocircuito en la instalación eléctrica ocasionó un incendio enorme que se devoró la casa y puso en peligro sus vidas. Los huéspedes de la otra cabaña la sacaron más barata ya que la estructura es de ladrillos y madera.

Pasados minutos de la 1 de la madrugada los gritos despertaron a los vecinos cercanos a la esquina de la calle 41 y Viña del mar, siguió el ruido de vidrios que explotaban y el fuego que se expandía segundo a segundo. La sirena de los bomberos completó el cuadro y los primeros asustados ya estaban anonadados y dormidos enceguecidos por las grandes llamas que se mezclaban entre los árboles.

La pareja que vive en la Ciudad de Buenos Aires fue cobijada por vecinos de una casa de enfrente, junto a ellos también se encontraba un matrimonio de alrededor de 55 años que dormía en la casa ubicada adelante de la cabaña devorada por el fuego. Los cuatro fueron atendidos por el enfermero de turno del Centro de Salud de Mar Azul, pero Natalia y Santiago se llevaron la parte más fea del asunto.

“Me desperté por el humo y me di cuenta que me costaba respirar”, contó Natalia aún conmocionada por la experiencia. Y agregó: “Quisimos bajar por la escalera pero era imposible porque había mucho humo y nos costaba respirar”.

Ante esa situación límite, Natalia no dudo en tirarse por una ventana de la planta alta y Nicolás la siguió. Se rasparon un poco, sobre todo ella, pero salvaron su vida.

Ambos tuvieron que recibir oxígeno en la ambulancia del Caps. Perdieron todo, la ropa, los teléfonos celulares, la notebook, todo… pero lograron salir ilesos. Natalia, sobre todo, estaba muy conmocionada. Ambos envueltos en frazadas fueron trasladados al hospital municipal para ser revisados.

Una vecina que tiene un restaurante a una cuadra les ofreció alojamiento a las dos parejas, ya otros vecinos habían intentado comunicarse y se acercaron para ofrecerles un lugar para dormir.

El hombre que se alojaba en la casa delantera estaba con su mujer porque viajó a realizar un techo de una nueva cabaña lindera del mismo propietario.

Este mediodía mientras un perito de la policía inspeccionaba el lugar, Natalia y Nicolás, ya repuestos, se abrazaban en la calle. Los cuatro ya habían conseguido vehículo para volver a sus casas, alguien que hoy se va de Mar Azul hacía Capital se comprometió a llevarlos.

El dueño de las cabañas llega esta noche al pueblo proveniente de Misiones. Se encontrará con una casa menos pero con la tranquilidad de que sus huéspedes están sanos y salvos.

Quedará por ver el resultado del peritaje, todo indica que la instalación eléctrica era deficiente y la sobrecarga de las lineas alimentadas por un solo medidor, pudo haber ocasionado esta tragedia con suerte.