El frente costero es un desafío para Villa Gesell y el resto de la costa

Lo plantea una nota publicada hoy en el diario Clarín. En el medio de la discusión por la actualización del Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COU), el análisis profesional del Centro de Investigaciones Gestión de Espacios Costeros (GEC, FADU-UBA), citado en la publicación, ejemplifica claramente la problemática de nuestra ciudad y la postura de varios sectores de la sociedad que piden a gritos la preservación del medio ambiente.
 
El eje de la nota menciona el desafío mayúsculo que implica satisfacer un mercado que demanda prestaciones de alta sofisticación sin descuidar la preservación de la sustentabilidad ambiental frente a amenazas locales (como la erosión) y globales (como el calentamiento del clima). 
 
Se nombra menciona a La Villa, entre otras ciudades costeras, como lugar que debe enfrentar este desafío de diseñar “la vidriera de su identidad”. Se detalla que el frente costero es además el eje estructurador del crecimiento y consolidación posterior, como puede observarse en los balnearios de los partidos bonaerenses de La Costa, Pinamar, Villa Gesell, Coronel Dorrego, Monte Hermoso y Coronel Rosales. A diferencia de sus contrapartes rurales, que se organizan alrededor del centro histórico, en las urbanizaciones turísticas marítimas el frente costero se desarrolla tempranamente y se densifica a mayor velocidad que el resto del ejido. La expansión urbana sigue la línea de costa y las redes viales, sanitarias y de servicios se organizan en la misma dirección. Este patrón de crecimiento lineal plantea serias dificultades para la gestión ambiental. Las redes eléctricas pueden extenderse en ocasiones muchos kilómetros para abastecer a una única hilera de viviendas o en casos extremos, a unas pocas construcciones aisladas. El alumbrado público, el mantenimiento vial, la recolección de residuos, las redes de saneamiento, agua, gas, transporte de pasajeros, sistemas de seguridad implican mayores costos que en ciudades compactas.
 
La temática, que en el encuentro de ayer por la noche en el Centro Cultural Pipach, dejó en evidencia la necesidad de mantener un diseño urbanístico para darle una identidad visual al frente costero y a la ciudad en general, es uno de los objetivos de este Centro de Investigaciones Gestión de Espacios Costeros.   
 
El artículo especifica que el frente costero es resultado tanto de intervenciones puntuales como de diseño integrado, planificación previa, consolidación de estrategias y consensos implícitos. Los proyectos arquitectónicos reflejan la producción intelectual y poseen gran capacidad de representación simbólica. El protagonismo del proyecto urbano contribuye en gran medida a la construcción de la imagen de la ciudad. 
 
Casi como una lupa en nuestra ciudad, la información detalla que cuando falta una planificación capaz de establecer pautas comunes claramente definidas, la diversidad del frente se transforma en un mero producto de intervenciones puntuales que no contribuyen a delinear una visión, la diluyen o, peor aún, la distorsionan.
 
Fuente: Diario Clarín