El predio del ex camping Mar Azul, abandonado y a medio demoler

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Las cuatro manzanas que ocupaban el camping, la hostería y la confitería que fueron propiedad de la familia fundadora del pueblo, hoy se encuentran en un estado de abandono y peligro total. Imágenes que revelan la falta de responsabilidad de los nuevos dueños del lugar, donde en el 2014 el Grupo Portland anunciaba la construcción del complejo vacacional Solanas con una inversión de 200 millones de pesos. El desarrollo inmobiliario no avanzó y el escenario que se ve en la playa céntrica es impresentable. A pesar de eso el municipio no interviene.

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Después del fallecimiento en 2010 de Ricardo Astengo Morando, hijo del fundador de Mar Azul, el camping ubicado en playa entre 35 y 37 funcionó dos veranos más y posteriormente se vendieron tres de las 4 manzanas donde en dos de ellas se planificó un club de mar que estaría finalizado para el año 2016. Así se vendía en ese momento: “Emplazado en un terreno con acceso directo a la playa que contará con 116 unidades distribuidas en tres bloques de edificios. Con una inversión de 200 millones de pesos, Solanas Mar Azul contará con unidades de dos, tres y cuatro ambientes, que van desde los 65 m2 hasta los 145 m2, con cocheras subterráneas. En lo que respecta a la financiación, se podrá abonar en un plan de pagos basado en un 30% de anticipo y 30 cuotas en pesos. Los valores parten desde $ 1.700.000.”

En esa época, ante la realización de una audiencia pública por parte de los desarrolladores para informar sobre el proyecto, los integrantes de la Asamblea del Médano Costero habían planteado objeciones sobre diversas irregularidades relacionadas al medio ambiente. Se supo que el municipio llegó a pedir un replanteo del proyecto pero el emprendimiento nunca comenzó.

De todo lo que se dice sobre el tema, se comenta que los inversores salieron espantados del lugar por tantas trabas. Sin embargo son los dueños y responsables de los lotes con más historia del lugar y de todo lo que pueda suceder en ellos, ya que son muchas las personas que habitualmente, tanto en verano como en invierno, recorren las ruinas y utilizan ese predio como estacionamiento para bajar a la playa de las calles 35 y 36.

En un momento donde se está replanteando la modificación del Código de Ordenamiento Urbano geselino y el intendente incentiva la participación ciudadana para lograr una norma que especifique qué se puede hacer y qué no en Villa Gesell, en este caso se visibiliza lo que no puede ser y es. Lo que el municipio debiera no permitir, y al no interceder y controlar, permite.

La zona además de abandonada no tiene iluminación pública y por la noche es una oscuridad absoluta, que se diferencia de las manzanas que la rodean donde están los principales comercios de Mar Azul.